Doce años después de que el doctor Andrew Wakefield publicara su investigación en The Lancet, la revista médica internacional, afirmando que la vacuna contra el sarampión-paperas-rubeola (MMR) provocaba autismo, la revista se retractó el martes formalmente del informe.
La medida se produjo menos de una sema:na después de que el General Medical Council's Fitness to Practice Panel del Reino Unido llegara a la conclusión de que Wakefield había suministrado falsa información en el reporte y que había actuado con "indiferencia insensible'' hacia los niños en el estudio. Ahora el consejo está considerando si Wakefield es culpable de conducta profesional impropia. De ser así pudiera perder su licencia médica.
El estudio de Wakefield, realizado en sólo 12 niños, llegó a la conclusión de que la vacuna MMR era una causa primaria del autismo. Posteriormente dijo que no podía recomendarle a los padres que vacunaran a sus hijos.
Sus palabras y sus acciones llevaron a una fuerte disminución en los índices de vacunación en Gran Bretaña y Estados Unidos y a un resurgimiento del sarampión. A pesar de que muchos estudios posteriores han refutado la vinculación, las tasas de vacunación han permanecido inferiores a lo que eran antes del reporte, y muchos padres siguen preocupados por los efectos potenciales de las cruciales vacunas.
"Esto va a ayudar a restaurar la fe en esta vacuna de importancia mundial y en la integridad de la literatura científica'', declaró el martes la doctora Fiona Goodlee, editora del BMJ (anteriormente el British Medical Journal).
The Lancet publicó el polémico estudio, realizado por Andrew Wakefield y varios colegas, en 1998.
Diez de los 13 autores del estudio rechazaron las conclusiones del informe y The Lancet llegó a decir que nunca debió haber publicado el estudio.
"Retiramos este estudio del registro escrito'', dijeron los editores de la revista en un comunicado.
El reporte original "era escandaloso'' dijo el doctor Jeffrey Boscamp del Centro Médico de la Universidad Hackensack en Nueva Jersey. "La mayoría de los autores pidieron que se eliminaran sus nombres del estudio''.
Wakefield, que ahora trabaja en Austin, Texas, dijo que la acusaciones eran ‘‘infundadas''. |