El ritmo de vida moderno tiene condiciones, para salir adelante, cada vez más duras que exige un esfuerzo mucho mayor para destacar entre los habitantes del planeta.
Numerosos padres de familia temen que sus hijos se enfrenten con el mundo real y tratan, a toda costa, de evitar aquello que les implicará un gran trabajo.
Este tipo de progenitores no se dan cuenta que al hacerlo, fomentan que los niños crezcan con una baja autoestima, padezcan ansiedad y presenten un pobre desarrollo social y personal.
"Estamos cayendo en la sobreprotección, impidiendo que ellos hagan cosas que ya son capaces de hacer", menciona Miriam Villaseñor, maestra de segundo de kínder del Jardín de Niños Tzitlacalli.
Si no se fomentan las responsabilidades desde pequeños, en etapas posteriores y sobre todo en la adolescencia, será mucho más difícil para ellos enfrentarse a cosas comunes, como realizar un trabajo escolar, trabajar en equipo apaciblemente o conseguir un empleo.
En la etapa preescolar, los niños tienen la edad perfecta para adquirir hábitos que en un futuro les facilitarán su inserción en la dinámica social y enfrentar sanamente los retos del día a día.
"Las responsabilidades, antes que nada, deben enfocarse a que los niños se hagan cargo de sus propias cosas: recoger sus juguetes, hacer sus tareas, bañarse y cambiarse solos", dice.
Además, los pequeños deben cooperar con el quehacer del hogar, esto con el propósito de fomentar el trabajo en equipo orientado a ayudar a los demás.
"La forma correcta de fomentar las responsabilidades es delegando a cada miembro de la familia una tarea específica relacionada con el hogar y de acuerdo con su edad, por ejemplo: papá será el encargado de podar el pasto, mamá de hacer la comida y los hijos pueden regar las plantas o bañar a la mascota", asegura Villaseñor.
Es normal si en un principio los niños se resisten a cumplir con sus labores, sin embargo, los padres deben mantener una posición firme y exigirles con amor aquello que pueden realizar.
Inculcar el hábito a los niños se vuelve indispensable. Para conseguirlo debe haber continuidad en la exigencia, no contradecirse y constantemente monitorear el desempeño del infante para no causar confusión en él.
Hay que recordar que las responsabilidades no pueden ser tareas esporádicas, sino actividades diarias.
La mejor forma de fomentarlas es conocer al niño, ya que así se le podrá asignar algo de acuerdo con sus intereses y capacidades.
Una de las claves, explica Villaseñor, es que siempre se debe educar con base en el amor y la confianza para lograr una respuesta positiva de parte de los pequeños.
Es muy importante motivarlos para que el hábito no se convierta en una carga y para alcanzar esta meta, se recomienda utilizar frases reforzadoras de la autoestima y que reconozcan el buen desempeño del niño. |