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| Como enfrentar la tragedia |
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Catástrofes: sus efectos en la mente
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De los artículos: Friday, September 14, 2001
Publicación (fecha de publicación):aereasalud.com
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No todos reaccionamos igual ante un desastre como la erupción de un volcán, un terremoto, una inundación, o un atentado terrorista a gran escala, como el lamentable episodio vivido en los Estados Unidos. Ante hechos de esta naturaleza, pese a las dificultades y a la tensión, es vital adoptar una posición sensata, especialmente para apoyar a las personas más afectadas.
La manera en que reaccionamos a estos hechos está condicionada por factores como la magnitud y la duración del evento, la condición de vida y las experiencias anteriores de los mismos afectados.
Según la sicóloga y sicoterapeuta peruana Katiuska Aliaga Giraldo, estas reacciones pueden variar desde un bloqueo en el comportamiento hasta pasar por la hiperactividad y necesidad imperiosa de ayudar a los demás en la búsqueda de una explicación al hecho. "Esta confusión se produce porque la persona está sometida a innumerables estímulos durante un desastre, lo cual ocasiona que no logre fijar ninguna idea, provocando confusión", acota.
A raíz de esto, el afectado llega al extremo de variar su comportamiento en grados extremos. Por ejemplo, alguien muy productivo en la vida diaria puede adoptar conductas inseguras y, al revés, un tipo pasivo podría convertirse en una persona con iniciativa y capacidad de liderazgo.
Reacción de la comunidad
De acuerdo a su experiencia de trabajo en zonas de desastre, la sicóloga añade que, casi siempre, luego de ocurrido el hecho, en la comunidad surgen los sentimientos de solidaridad y de ayuda a los necesitados. "El heroísmo está muy presente en las personas, que muchas veces ponen en jaque su integridad por realizar rescates arriesgados" añade.
Otra etapa es la de promesas o fantasías. En ella los afectados suelen acortar los tiempos, pensando que van a recuperar prontamente todo lo perdido y descartando que la reconstrucción podría demorar un período largo.
Asimismo, se entra en una etapa de dependencia, dado que las personas han perdido su capacidad de mantenerse por sí solas y dependen de la ayuda que se les pueda proporcionar en vivienda, trabajo o salud.
Fases sicológicas
La intervención sicológica para casos de emergencia no sólo debe ser aplicada luego del hecho. Es básico tener en cuenta también él durante:
- Durante: se deben apoyar las redes de ayuda social para así brindar auxilio rápido a los más afectados. Dentro de esta etapa se encuentran los equipos de primeros auxilios, como las brigadas de rescate, bomberos, policías, etc.
- Después: la tarea sicológica está centrada en las situaciones de duelo, no sólo por la eventual partida de un ser querido, sino también por la pérdida de bienes materiales y recuerdos de toda la vida. En este último caso, lo más probable es que aparezcan sentimientos de depresión y estrés agudo, entre otros, y que se reflejan en la familia o comunidad.
Para la doctora Aliaga, es necesario tener en consideración algunos puntos para aplicar tratamiento psicológico en caso de emergencia. Lo primero es que casi siempre el sobreviviente que ha perdido un ser querido lleva consigo un sentimiento de culpa.
Lo adecuado es que se converse en grupo con otros afectados sobre lo ocurrido. Esto permitirá contar con mayor coherencia para ayudar a comprender la situación y a activar los procesos de planificación para el futuro.
Por otro lado, tras un desastre, los que prestan ayuda son los miembros de la comunidad que tienen capacidad de dar apoyo emocional a los demás. Se debe buscar a aquél que cuenta con una gran empatía ante el resto.
Nota: Las páginas se abrirán en una ventana del buscador. Los sitios externos no están respaldados por The Early Childhood Iniciative Foundation
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Consejo y otros recursos
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- U.S. Justice Department family assistance center's victim hot line, 800-331-0075
- D.C. Department of Mental Health community-based sites , including the Northwest Family Center, 202-673-2042, and the Child and Family Therapy SE Center, 202-645-3600.
- D.C. public schools has established two hot lines to help people cope. The line for children is 202-442-7699, and the line for parents who need advice on how to talk to their children is 202-442-5674.
- Grief and Spiritual Counseling Center Priests and professional counselors will be available from 10 a.m to 2 p.m. The center is located at the Our Lady of Lords Catholic Church, 830 South 23rd Street, Arlington, Va., 703-841-3835.
- Officials at the Pentagon are asking Army personnel assigned to the Pentagon on Sept. 11 (or families trying to locate their loved ones) to call 1-800-984-8523 or 703-428-0002. Navy and Marine personnel assigned to the Pentagon should call 1-877-663-6772.
- A hotline for complaints of verbal and physical assaults against Muslims, Arab-Americans and other minorities has been established by the U.S. government. The hotline number is 800-552-6843.
- The National Mental Health Awareness Campaign, 877-495-0009
- The Office of Victims of Crime has established a hotline at 1-800-331-0075 to leave contact information to get more details about victims and survivors.
- Family members of any victims can call the Washington Hospital Center at (202) 784-2264. Other victims have been taken to other area hospitals with various injuries.
- The American Psychological Association's Referral Line, 800-964-2000.
- Arlington County has a 24-hour Mental Health Services Mobilization Center where trained mental health professionals help people dealing with emotional trauma. Officials are also organizing supports and emotional meetings throught the country that will begins sometime this week. To talk to a mental health professional or to find out about group sessions, call 703-228-5160.
- The Community Service Board of Fairfax County will schedule support groups, led by a mental health professional, for peolple who have not lost a family member of friend but are experiencing distressing feelings after the terrorist actions. Groups are open to residents of Fairfax County and the cities of Fairfax and Falls Church. To learn more, call 703-799-2723.
- Grief and Spiritual Counseling Center, Our Lady of Lourdes Catholic Church. Priests and professional counselors are available from 10 a.m. to 2 p.m. Monday through Friday. Open to anyone. To learn more, call 703-841-3835.
- Virginia Hospital Center has a hot line families can call at (703) 558-6763.
- Crisis and Family Stress Hotline, 202-223-2255.
- Montgomery County Hotline, 301-315-4000.
- Prince George's County Hotline, 301-864-7233.
- Frederick County Hotline, 301-662-2255.
- CrisisLink, 703-527-4077.
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Eventos traumáticos terminan en suicidios
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De los artículos: Friday, September 14, 2001
Publicación (fecha de publicación):aereasalud.com
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Un evento traumático, ya sea que golpee nuestra realidad física o psicológica, hace tambalear las bases de nuestra vida e, incluso, perder nuestra seguridad y, según advierte un estudio, puede llevar a acciones tan drásticas como el suicidio.
Luego de un evento que conmociona, los pacientes sufren del denominado Estrés Post-Traumático que se clasifica como un desorden de ansiedad que consta de reacciones psicológicas de temor o nerviosismo ante circunstancias que, en la mayoría de la población, resultan normales.
En el caso del Estrés Post-Traumático, el síntoma más común es que el evento se revive una y otra vez y, por ende, el individuo desarrolla un rechazo hacia esos sentimientos y hacia cualquier elemento relacionado con el trauma.
El estudio norteamericano publicado en la revista de divulgación científica American Journal of Psychiatry, sugiere que el número de personas afectada por este tipo de estrés es más grande -con consecuencias más radicales- de lo previamente supuesto.
Además, el estudio descubrió que la presencia de los síntomas del estrés post traumático se asociaba a una mayor recurrencia de pensamientos suicidas.
De acuerdo con los resultados de este estudio, identificar a tiempo los síntomas de este desorden de la ansiedad podría llevar a los tratamientos exitosamente probados y, de esta forma, evitar consecuencias como los suicidios.
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Hablar y reflexionar sobre los ataques terroristas
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De los artículos: Friday, September 21, 2001
Publicación (fecha de publicación):U.S. Department of Education
Lo primero y lo más importante es que los adultos necesiten centrar su atención en la vida de los niños durante este período que sigue a los horrorosos sucesos recién ocurridos. Hay mucho que los adultos pueden hacer para ayudar a nuestros niños y jóvenes a comprender que aunque nuestro país ha sufrido viles actos de terror, somos un pueblo fuerte que se ha unido para que no quepa la menor duda de que triunfaremos en la lucha por la libertad.
Además de los niños y los jóvenes en cuya vida han tenido un impacto directo los ataques terroristas, la mayoría de los niños y adolescentes han observado por televisión e Internet imágenes espantosas de la destrucción. Están leyendo los periódicos y vienen oyendo crónicas por la radio en las que se relatan casos de graves pérdidas de vida. También, los adultos de su vida, quienes vienen observando de cerca estos acontecimientos, ejercerán una influencia subconsciente sobre estos jóvenes.
Al comenzar a dedicarse los adultos a atender a las necesidades de los niños y adolescentes que tienen a su cargo durante este período posterior a los ataques terroristas, es conveniente tener en cuenta los aspectos siguientes:
Los adultos necesitan considerar qué impacto tienen en sus hijos sus propias reacciones. Creando un ambiente tranquilo y relajado en su casa por medio de su propio comportamiento, los adultos pueden ayudar a sus hijos a sentirse seguros. Esto tal vez no sea posible para todas las familias, en particular, para aquellas que han sido afectadas de manera directa. Si los niños o los jóvenes se han mostrado ansiosos o afligidos, los adultos deben dedicar un tiempo a explicarles qué es lo que están sintiendo y por qué.
Es muy importante detenerse para escuchar y hablar con los niños y los adolescentes. Muchos jóvenes habrán observado por televisión imágenes que les inducirán a hacer preguntas. Ellos seguirán oyendo hablar de estos sucesos a lo largo de los próximos días también y se les recordará de las imágenes a través de los medios de comunicación y durante su vida cotidiana, de modo que es importante mantener abiertas las líneas de comunicación con ellos.
Al hablar con los jóvenes, los adultos pueden y deben tratar de reafirmar que están haciendo todo lo posible para garantizar la seguridad de los niños y adolescentes, y explicarles que los hechos ocurridos tuvieron lugar en edificios que son símbolos para el mundo exterior o forman parte de nuestro sistema de defensa nacional. Hay que asegurarles que su casa y sus escuelas están a salvo.
Es importante también ayudar a los niños a separar la realidad de la ficción. Los adultos deben tratar de comentar los hechos comprobados con los niños y los adolescentes, y ayudar a evitar la especulación, la exageración y los estereotipos de los grupos de personas.
Desde el día de la tragedia, han ocurrido incidentes en los que jóvenes de origen medio oriental han sido amenazados u hostigados. Esta es una excelente oportunidad de ayudar a los niños a comprender que la mayoría de los individuos originarios de otros países son buenas personas quienes viven en los Estados Unidos y aman este país tanto como lo aman y se debe juzgar a las personas en forma individual.
Los adultos también pueden comentar con los niños que los actos de violencia, el odio y el terrorismo carecen de todo sentido. Pueden explicar que nuestro país está compromido a la protección de la libertad, la oportunidad y la seguridad de las personas del mundo entero. Usted puede señalar los actos de valentía y bondad de las personas que ya han hecho mucho por ayudar a las víctimas, y reafirmar que nuestro país triunfará.
Aunque usted ya habrá oído estas sugerencias muchas veces, conviene repetirlas aquí: si usted está en casa con un niño o una niña, usted debe tomar medidas especiales para limitar el tiempo que él o ella se dedica a ver la televisión, a oír la radio y a estar conectado con Internet para evitar una exposición excesiva a las imágenes de los estragos y la destrucción. Considere, más bien, actividades que pueda hacer junto con su hijo o hija. Limítese a ver la televisión cuando sus hijos no están con usted.
Los adultos también necesitan dar alta prioridad a la observación de los niños y los jóvenes que tienen en su vida, y tratar de comprender su comportamiento. Los niños pueden manifestar cambios emocionales y de comportamiento, incluida la mala conducta, el insomnio, las pesadillas y la ansiedad general. Estos son indicios para los padres de que se requiere reconfortarlos y darles atención.
Si la familia tiene una fe fuerte, ésta es una oportunidad de hablar acerca de esa fe con los niños y de ayudarles a relacionar lo que ha ocurrido con esas lecciones y creencias. También es una buena ocasión de rezar por todas las familias que han sido afectadas por la destrucción y la pérdida de vida.
También puede ser que los niños y los adolescentes estén teniendo dificultades para comprender el carácter inmoral de los ataques terroristas. Para los adultos, ésta es una oportunidad de ayudar a los niños a comprender la presencia del bien y el mal en el mundo y de comentar las preocupaciones de los jóvenes por un futuro de moralidad y seguridad.
La gama de reacciones que tendrán los niños y los adolescentes abarcará de todo y también se manifestará gran diversidad de emociones. Los adultos necesitan ser tolerantes de esa conducta y necesitan explicarles que no está mal que se aflijan o se sientan molestos.
Si su hijo quiere apegarse a usted mucho más de lo normal, por ejemplo, dormir en su cama o acompañarlo en todos sus mandados, está bien que usted efectúe cambios en su rutina y contacto normales, pero desde el mismo principio debe hacerle comprender con claridad que ésta es una situación especial y usted debe negociar con él o ella para que todo vuelva a la normalidad lo antes posible.
Los adultos necesitan considerar cómo los sucesos pueden ser pertinentes para ellos en sus actividades cotidianas. Por ejemplo, si usted viaja a menudo por avión o trabaja en un edificio alto, puede ser que su hijo pequeño no quiera separarse de usted. Es importante apartar un tiempo para hablar y ayudar a sus hijos a sentirse seguros sobre las separaciones físicas y entender las actividades y la rutina de usted.
Los niños o los adolescentes quizás tarden en dar muestras de estrés, tensión nerviosa, o ansiedad, de modo que los adultos de su vida necesitan estar muy sintonizados o sensibles a posibles cambios en su comportamiento. Dentro de una misma familia, puede haber diferentes reacciones de cada uno de los hijos. Los adolescentes, en particular, pueden exhibir conducta imprudente durante el período que sigue a estos ataques.
Finalmente, puede ser útil intentar hacer que sus hijos se interesen mucho por actividades en las que ellos pueden ofrecer ayuda constructiva a las víctimas de la violencia. Con los niños pequeños, puede ser conveniente enviar dibujos o tarjetas. Si su hijo o hija es adolescente, tal vez quiera donar sangre o ofrecerse como voluntario en una organización de la comunidad que presta ayuda a los damnificados de los ataques terroristas.
Si usted considera que necesita asistencia profesional para satisfacer las necesidades de un niño o adolescente que usted tiene a su cargo, existen varios recursos a su disposición. Hay excelentes organizaciones de salud mental estatales y de condado en muchas partes del país. Las escuelas, las organizaciones basadas en la comunidad y las instituciones religiosas que se encuentran en su respectiva comunidad pueden ayudar con la orientación y el asesoramiento o referirle a los servicios más indicados para usted.
Nuestros aliados del ámbito mundial se están uniendo a nosotros en la lucha que enfrenta este país entre el bien y el mal. Con la ayuda de adultos sensibles, nuestros hijos pueden lograr comprender que el bien triunfará, y nuestros adultos deben saber que su gobierno está con ellos para ayudarles a atender sus necesidades.
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Laura Bush: Cuidar mucho a sus hijos
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De los artículos: Thursday, September 13, 2001
Publicación (fecha de publicación):CNN
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La Primera Dama, Laura Bush, dijo el jueves que los padres deben "cuidar mucho a sus hijos" después del desastre de los ataques terroristas ocurridos en Nueva York y Washington.
Durante la primera entrevista que tras los ataques terroristas le hiciera el jueves John King, de CNN, ella dijo que ahora todos los padres deben asegurarles a sus hijos que no corren peligro.
"Espero que los padres cuiden mucho a sus chicos", dijo la señora Bush.
La Primera Dama dijo que el primer paso es evitar que los niños miren la televisión "una y otra vez" y que en lugar de esto, deben "hacer algo constructivo" como escribir cartas a la policía y al departamento de bomberos de su localidad y expresarles sus sentimientos por medio de dibujos o, simplemente, con palabras.
Los psicólogos dicen que los niños pequeños no entienden que la misma cinta se pasa repetidamente por la televisión, y cuando ellos ven a los aviones estrellándose contra los edificios y los edificios en llamas, cada vez que lo ven, piensan que es una nueva explosión.
La señora Bush dijo que, para asegurar que los niños sientan que su gobierno los protegerá, ha escrito dos cartas separadas, una dirigida a los niños de la escuela elemental y otra para los estudiantes de la escuela superior del país.
"Quiero que los estudiantes sepan que los vamos a cuidar", dijo la Primera Dama.
Cuando le preguntaron cómo se sintió cuando se enteró del ataque terrorista, dijo: "No sentí miedo por mí sino, como todo el mundo, me preocupaban todos los que estaban en el World Trade Center, y también sentí una increíble tristeza por que una cosa así pudiera ocurrir en nuestro país"
Añadió que su esposo, el presidente George Bush, tiene "una gran confianza en nuestro país".
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